sábado 25 de octubre de 2008
Mis pulmones en branquias convertirse y,
Cubierta de escamas, nadar dentro
Para subir y bajar con la marea,
escondida entre las algas y las olas
que golpean con fuerza las orillas
donde siempre para el marinero
que quiere ser real,
y es vida miserable,
Son mil ojos que te observan,
Te controlan,
Te critican.
Tu vida les molesta,
No les gusta que te aísles de,
Su imperio de cotillas y pelotas.
De cocinas limpias y niños súper listos,
Con su chándal y su bollo
Convertidos en gorditos repelentes
Rezumando baba y horteradas.
De pisitos protegidos
Con piscinas y terrazas.
Chalecitos adosados
Y mamas gordas y limpias.
Han perdido el sabor del barrio antiguo,
La elegancia del humilde
Y el sabor de las vivencias.
Imitaciones vulgares de lo que nunca serán,
No les mires, no les gustas,
Déjales morir sin pena,
Deja que la vulgaridad se consuma
En sus propios nidos de miseria,
viernes 30 de mayo de 2008
Para mi niño
de pasados perdidos,
de vidas anteriores.
te dejare mi espada que nunca ha peleado,
que me enseño la fuerza que produce la paz.
que me enseñó la esencia del alma del guerrero,
que acumula mil vidas de defender lo justo,
la verdad sublime del corazón limpio .
te dejaré mi espada para que la utilices
cuando con tus palabras no logres convencer,
para que , siempre limpia, refleje tu esperanza,
para que se prolongue en tu brazo guerrero
y defienda las causas que no tiene futuro
pero que simplemente deben permanecer,
que la verdad alumbre tu camino sincero,
sabrás que estaras siempre unido a mil guerreros
que cuidaran tus pasos
y secaran tu frente cuando,
cansado y malherido,
prefieras descansar.
te dejaré mi espada para que nunca estes solo,
para que la conserves y comprendas su alma.
te dejaré mi espada junto a mi corazón
lunes 26 de mayo de 2008
Había una vez, en un lugar y en un tiempo lejanos e imprecisos, un pueblo pequeño, lleno de gente que se levantaba cada mañana, trabajaba, cuidaba su familia y sus animales, y vivían felices. felices?, bueno, dentro de un orden, cada uno tenía sus propios problemas, pequeños o grandes, pero a cada uno le parecían los suyos los mas importantes.
En ese pueblo vivía también una mujer, era de esas que caminan solas, había tenido un marido, y unos hijos, pero sus problemas habían sido solo de ella, y todos la consideraban la mas fuerte del pueblo. Siempre tenía una palabra de consuelo, o una mano que ayudaba, y la verdad es que todos la querían.
Solo había dos seres que de verdad se preocupaban por ella, por la mañana la miraba el sol y por la noche lloraba con ella la luna.
Un día de esos en que coinciden el sol y la luna durante unos momentos, hablaron y dijo la luna:
has visto a esa mujer que siempre camina sola?
Si, dijo el sol, la veo cada día, parece siempre feliz, sonríe y todo el mundo la quiere.
Por la noche no, por la noche siempre la veo llorar y hasta lloro con ella, porque se nota que le duele el corazón.
Que crees que le pasa?, como puede ser tan diferente según las horas?
es fácil dijo la luna, de día la veis todos , todos le preguntáis y le pedís ayuda, y ella como debe ser fuerte, pues esconde su llanto, si un día llorara de día y todos la vierais perderías la confianza, todo el pueblo lloraría y nadie tendría quien le ayudara. La gente es débil y cuando ve a alguien fuerte se apoya en ellos como si fueran sus columnas, esas columnas no pueden ceder.
Pero, entonces, porque camina siempre sola? dijo el sol.
Es difícil para un hombre, incluso para una mujer, entender a alguien que le guste caminar solo, parece un ser extraño en un mundo donde lo mas importante es complementarte con otro.
Creo que te estas equivocando luna, yo siempre camino solo, les doy la luz para sus cosechas y el calor para su piel, incluso a ti te doy la luz que despides por la noche, camino solo, doy sin recibir, yo la comprendo, y la ayudaré.
A la mañana siguiente las horas pasaban y el sol no salía, empezaron todos a levantarse, pero tarde, muy tarde, el gallo no cantó. Que pasa hoy que no hay sol? se preguntaron.
Entonces se levantó la mujer a ver que podía hacer y en ese momento salió el sol, y la acompañó durante todo el día. Pero surgió otro problema: el sol no se marchaba, luego no anochecía, todos tenían sueño pero no podían dormir con esa luz esplendorosa. Fueron corriendo a ver a la mujer y le dijeron: ayúdanos, no podemos dormir, las cosechas se quemaran, debes hacer algo para que el sol se ponga.
Ella miró dulcemente al sol y le dijo: Querido amigo, se lo que estas haciendo, cada día me ayudas a andar, me calientas los pies cansados y me haces feliz acariciándome la cara, se que me comprendes, que sabes lo que me ocurre, pero todos tenemos un tiempo y un lugar, tu debes hacer lo de siempre, amanecer y anochecer, dejar que me acurruque a tu lado y durante la noche mire la hermosa luna que sin ti no puede lucir.
Crees que tu también caminas solo, pero no es verdad, tu caminas a mi lado y me das fuerza para hacer lo que tengo que hacer, siempre te miro cuando sales y secas mis lágrimas, me quitas la humedad de mis huesos y das vida a mis flores, eres mi mas leal compañero y contigo a mi lado me siento fuerte y segura, capaz de hacer cualquier cosa, pero también necesito descansar, dormir, tumbarme en mi cama y relajar mi cuerpo para el nuevo día que llegará contigo,caminamos solos, pero sabiendo que los dos nos entendemos y nos amamos.
El sol contestó: no sabía que era tan importante para ti, quería que sintieras que no estabas sola, que yo te comprendía y camináramos juntos para siempre.
Eso sería estupendo, y me siento muy querida, pero cada uno tiene su lugar en el universo y a veces, es difícil poder compaginar las cosas. Desde ahora siempre sabré que te tengo a mi lado, que tu tienes lo que tienes que hacer por el bien de todas las cosas y yo debo hacer lo mío. seras ese amante lejano y cercano al que siempre sentiré a mi lado, seras mi día y harás que la luna brille para mi. Y un día,cuando mi cuerpo se gaste del todo me uniré a ti para siempre.
Desde ese día cada mañana al levantarse, cuando el sol empieza a aparecer, ella extiende sus manos y el sol las besas con ternura.
El universo es perfecto, todo tiene un orden y un sentido, si lo alteras puedes cambiar la vida para siempre, no hace falta que os diga que fueron muy felices, y que ella no lloró mas por la noche, siempre sabía que el sol estaría con ella por la mañana .
Creiais que se había terminado, pués no, cuenta la leyenda que un día que iba andando sola se le acercó una jovencita llorando y le dijo:
Por favor, ayúdame, mi novio me ha dejado y necesito llorar.
Y al rato un hombre cabizbajo se acercó y le dijo:
Ayúdame, he perdido mi trabajo y necesito comer.
Dicen las crónicas que ella se volvió como una tormenta de verano y rugioooooooo como una fiera salvaje al tiempo que decía: Idos todos a la mierrrrrda , me aburrís!.Entonces el suelo tembló como si el sol estuviera dando unas enormes carcajadas y desde ese día se la ve mas feliz que nunca, sigue sola, por supuesto, pero baila en el prado y se deja mecer por el viento y el sol.
ALMUDENA BARINAGA
sábado 24 de mayo de 2008
Había una vez, en un pueblito muy pequeño, de esos que casi nadie conoce, allá en las montañas, un hombre. Se llamaba Pedro y vivía en su casita con su mujer y su hijo, trabajando como cualquiera en un trabajo cualquiera.
Pedro tenía una afición, le gustaba pescar, todos los sábados, cogía su caña, que había hecho él mismo, y se iba con su hijo al río a pescar. Le enseñó como tirar la caña y cuales eran los cebos mas apropiados para lo que quería pescar.
El pequeño hacía todo lo que le decía su padre, solo se empezó a cuestionar el problema cuando se fue haciendo mayor: ¿Por qué si su padre sabía tanto de pesca, nunca pescaba nada?
Bueno, pues esa es la historia que vamos a contar:
El río estaba lleno de truchas, siempre lo había estado y siempre lo iba a estar, y todas las truchas conocían a Pedro. El a ellas también, las veía desde pequeño y las había visto crecer, por decirlo de alguna manera. Las conocía por el brillo de sus escamas, y realmente nunca había tenido intención de matar ninguna.
Claro, esto ellas lo habían notado enseguida y sentían por Pedro una cierta ternura, ternura de trucha, claro. Cada sábado esperaban que llegara y les lanzara esos ricos cebos que se comían con verdadero placer, y nunca se pinchaban, porque Pedro no ponía en el anzuelo nada que les pudiera hacer daño.
El niño se hizo mayor y decidió no volver a pescar nunca, era aburrido y nunca traían ningún pez. Así fue como Pedro siguió yendo a pescar solo. Era feliz, estaba tranquilo con sus pensamientos, disfrutando de la luz y de los colores del bosque, viendo como vivan el resto de los animales. Y cuando caía la tarde volvía su casa silbando y con el cesto de pesca vacío.
Un día, era sábado, las truchas esperaban a Pedro, pero pasó la mañana, llegó la tarde y Pedro no fue a verlas. Pensaron que estaría enfermo, pero al sábado siguiente tampoco fue y reempezaron a preocupar: estará muy enfermo?, habrá muerto? Así que se reunieron todas en un recodo del río que estaba más calmado y podían hablar con tranquilidad.
¿Qué podemos hacer?, igual necesita nuestra ayuda!, hablaremos con un pájaro que vaya a ver que pasa en su casa. De acuerdo dijeron todas y llamaron a un verderón precioso y muy amable, que también conocía a pedro y le dijeron: verderón, ve a casa del pescador y mira a ver si está enfermo, o tiene algún problema, luego vuelves y nos lo cuentas. Voy volando dijo el pájaro.
Y voló ligero a casa de Pedro para averiguar que pasaba.
Cuando llegó, se posó en una rama y vio allí al hombre sentado en una silla bajo la sombra de un árbol. Entonces le preguntó al árbol si sabía que le pasaba. El árbol le contestó: claro que lo se, está muy triste, todos los del pueblo se ríen de él porque nunca pesca nada, y su mujer se ha enfadado muchísimo, le ha dicho que no está dispuesta a ser la comidilla del pueblo, que todos dicen que está loco y no quiere ser la mujer del loco. Así que no puede ir mas a pescar, por que si no su mujer se enfada con él y le abandona.
Nuestro amigo pájaro voló otra vez de vuelta a contar el problema a la reunión de truchas.
Las pobres se entristecieron mucho y decidieron pensar algo para que su amigo el pescador volviera y pudieran volver a jugar con él.
La asamblea. Pensó y pensó y no encontraban una solución, hasta que una de ellas se puso muy seria y dijo: chicas, la solución está aquí, pero nos resulta muy duro decirlo: Pedro tiene que pescar. Todas se alborotaron, claro si pescaba una de ellas tenia que morir.
Que haremos, pedro muere de tristeza y si no morimos nosotras. Se agitaron, movieron sus colitas y subieron y bajaron el río muy nerviosas. Entonces una trucha muy viejita separó y les dijo: chicas, yo ya estoy muy vieja, me queda poco de vida, yo seré la que Pedro pesque. No, NO, NO, gritaron todas, eres sabia, y nos aconsejas siempre bien, eres la que mas ha vivido y nos enseñas como escondernos de los hombres, no es justo que muera la sabiduría. Entonces otra hablo y dijo: yo no soy tan mayor, pero si soy la más valiente, yo moriré por Pedro, así volverá con nosotras. No laNo No, tú eres la que nos defiendes, la que te enfrentas siempre a las aguas más peligrosas, para saber si las demás podemos ir por allí o no. No debe morir la valentía.
Otra se levantó y dijo: yo seré la que pescará pedro, No NO No, tus eres la más inteligente, la que nos cuenta mejores historias, no debe morir la imaginación.
Un viejo roble que estaba allí hace millones de años, las estaba escuchando y habló: perdonad amigas truchas, no he podido evitar oír vuestra asamblea y el problema que tenéis. Es importante, porque teméis perder a un amigo y vuestro corazón es grande, pero yo, desde mi larga edad, veo que podéis solucionarlo de otra manera.
Dinos árbol, te escuchamos: Bueno, he pensado que yo puedo, moviendo mis ramas comunicarme con otros árboles, puedo contarles el problema y quizás os podíamos ayudar. Es perfecto, así seremos mas para pensar, no importa que unos fueran peces y otros árboles, todos queremos a pedro.
Ducho y hecho, el roble movió sus ramas y por todo el bosque se corrió la noticia de que pedro, el pescado se moría de tristeza en su casa.
Pronto todo el bosque se puso a trabajar: las marmotas, los hurones, los pájaros, los castores, entre todos empezaron a cavar y a reforzar los lados de la zanja, consiguiendo ge el río fuera cambiando su curso, hasta que la obra estuvo terminada.
Ese día por la mañana, pedro salió al porche, sin afeitar, triste y en pijama, se sentó bajo el árbol, sin casi mirar. En un momento se le cayeron las gafas al suelo y al ir a recogerlas, se dio cuenta de que habían caído al agua, AL AGUA!!!!! Si en sus tierras no había rió!!!!!.
Pero ahora si lo había, un estupendo rió truchero, llenito de truchas que saltaban y brillaban al sol. Santo Cielo, que ha pasado?
Del río salió la trucha mas antigua y le dijo: no podíamos dejar que nuestro amigo muriera de tristeza y de incomprensión, y ya que tu no podías venir al rió, hemos decidido que el rió fuera a ti.
Al viejo Pedro se le saltaron las lágrimas y lloró como cuando era un niño. Porque sabes una cosa? No hay nada más hermoso que dar amor, quizás solo recibirlo.
